La responsabilidad es la otra cara de la moneda de la libertad. En el ámbito del periodismo esto significa que la libertad de expresión tiene unos límites naturales marcados por el fundamento y la finalidad de la información, es decir, por la verdad y por la contribución al bien de los ciudadanos. De ahí que el ejercicio responsable del periodismo deba responder a la necesidad que tienen los ciudadanos de informaciones veraces y que le sean útiles para su progreso material y cultural, y no deben dañar nunca los valores de la dignidad de las personas, de la paz y de la concordia social.
Análisis del lector:
Valoración del lector
El fundamento de una información responsable es la exactitud de los datos que en ella se contienen, ya sean fechas, citas, nombres, declaraciones, imágenes, gráficos, etc… Así como la precisión del lenguaje empleado en su comunicación, que debe ser claro y unívoco. De ahí que haya un deber de verificación por parte del periodista, de comprobar si esos contenidos son ciertos y si el lenguaje empleado es el adecuado para la adecuada comprensión del mensaje emitido.
Análisis del lector:
Valoración del lector
No basta con que las informaciones sean precisas, también es necesario que sean completas, pues la mayor mentira es una media verdad y la mayor desinformación es la parcialidad y la superficialidad. De ahí que el periodista deba informar de las relaciones entre los hechos que se relatan; de su sentido o significado, de sus causas, y de sus consecuencias. Es suma, del por qué y el para qué y no sólo del qué y el cómo. De ahí la exigencia en el periodismo de calidad de contenidos precisos, completos y contextualizados adecuadamente sin posicionamiento o tendenciosidad previa.
Análisis del lector:
Valoración del lector
El buen periodismo se desempeña desde la independencia de criterio de sus profesionales y de sus responsables empresariales. Esto implica, que las informaciones no sean propagandísticas de ninguna ideología o partido concreto, ni obedezcan a intereses particulares de tipo económico o político o de lobbies diversos. El fin último de una correcta información es comunicar adecuadamente una verdad, o unas ideas y reflexiones sobre esa verdad a los ciudadanos que lo necesiten saber.